La esencia de los antiguos cafés sobrevive en el Schilling, una cafetería que conserva el nombre de la armería que fue desde principios del siglo pasado. Ahora es un local sobrio, elegante y actual, con mesas redondas de mármol, sillas de madera y estanterías llenas de botellas de vino. Hay exposiciones de arte contemporáneo. Público muy heterogéneo formado por extranjeros, gays, veinteañeros y treintañeros, etc.

Liceu (L3)

Banys Nous, 11